Tras un fin de semana lleno de momentos inenarrables, el lunes 14 de mayo fue el día que la Comunidad Educativa del Colegio “María Auxiliadora” de Santander dedicó a festejar la presencia de Don Bosco en nuestra Casa. Era el tercero y último de su visita a Salesianos Santander, tras haber presidido la Vigilia Juvenil del sábado noche y las numerosas Eucaristías dominicales en la jornada anterior.
Texto: Xabier Camino, sdb
Fotografías: David Serna y Félix I. Horga
Amaneció temprano para la Comunidad Salesiana que, presidida por el Sr. Inspector, celebró una íntima Eucaristía alrededor de la Urna de Don Bosco. En el silencio de un inmenso templo, casi vacío, los Salesianos renovaron su profesión religiosa ante la Reliquia de su Fundador y su entrega a Dios en el carisma salesiano. Una vez concluida la Eucaristía, el timbre dio la bienvenida a los alumnos y alumnas del Centro, quienes de sobra sabían que ese lunes iba a ser un día muy especial, ya que Don Bosco estaba en su Casa y todos ellos iban a disfrutar de un momento familiar y celebrativo a su lado.
Por niveles, acompañados de sus respectivos profesores y dinamizados por los diferentes miembros de los Equipos Pastorales de las Secciones del Centro, todas las aulas compartieron un momento de acción de gracias en torno a Don Bosco. Diferentes motivos celebrativos y diversos gestos grupales de adhesión al Santo de los jóvenes (cartas manuscritas, pegatinas que imitaban los besos de los más pequeños, ladrillos que construían la Casa de Don Bosco…) completaron un día lleno de experiencias profundas. Una jornada que tuvo su momento más festivo pasadas las 11.30 horas de la mañana, cuando toda la Comunidad Educativa del Centro se congregó en el patio, al ritmo del Himno del Bicentenario. Unas palabras del Director, Alfonso Villa, y del Inspector, Félix Urra, además de las de un joven alumno de Bachillerato, en nombre de todo el Centro, sirvieron de preludio a los 104 globos (uno por cada año de vida del Colegio del Alta) que llenaron de luz y de color el cielo soleado de la capital cántabra.
Todavía por la tarde hubo tiempo para que muchas personas se acercaran a rezar a la Iglesia de María Auxiliadora. A las 18.30 horas se inició la Celebración de despedida que puso el broche de oro a la visita de Don Bosco a su Casa de Santander. Unas sencillas palabras de agradecimiento y un texto evangélico animaron a los presentes a seguir siendo “luz del mundo”, y precedieron el gesto de veneración y respeto que llevó adelante el celebrante con un incensario preparado por los representantes de los diferentes Grupos Juveniles y de la Familia Salesiana de nuestra Casa. El aplauso y las lágrimas de agradecimiento no estaban en el guión de esta celebración, pero fueron —sin duda— el botón de muestra de lo mucho y bueno que Don Bosco nos ha regalado con su feliz visita.
Gracias, Don Bosco. Aquí, en Santander, seguirás siempre “así,… entre nosotros”.

































