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Estilo de nuestro modelo educativo

Las Escuelas Salesianas tienen su origen en la misión de Don Bosco con los jóvenes de Turín en el siglo XIX. Su preocupación fue, desde el principio, la educación y promoción integral de los jóvenes: ‘buenos cristianos y honrados ciudadanos’, le gustaba decir. Hoy las escuelas salesianas son una realidad amplia y rica, que pretende ser fiel a la misión y al estilo educativo que su fundador pretendió impulsar.

El estilo pastoral de Don Bosco y su sistema educativo han dado una característica propia a las escuelas promovidas por la Congregación Salesiana en su expansión por el mundo, ha contribuido a la difusión popular de la Escuela Católica, aportando su identidad específica y sus instituciones pedagógicas. Desde el convencimiento de su valor y originalidad ofrecemos nuestra propuesta educativa basada en un método pedagógico que se denomina el “Sistema Preventivo”.

Nuestro estilo educativo responde a las características peculiares de la pedagogía salesiana, entre las que cabe destacar:

El criterio preventivo, por el cual:

  • hacemos propuestas de experiencias positivas de vida,
  • acompañamos a los alumnos y las alumnas en el desarrollo de actitudes que les permitan superar situaciones difíciles,
  • les ayudamos a valorar el sentido de su juventud y a vivir en plenitud sus aspiraciones, dinamismos e impulsos.

El ambiente educativo, que se caracteriza por:

  • el protagonismo de los destinatarios,
  • el espíritu de familia,
  • la razonabilidad y flexibilidad,
  • el trabajo diario, el esfuerzo concreto,
  • la invitación a la creatividad,
  • el clima de alegría y de fiesta.
  • La relación educativa personal, que reconoce la individualidad y la historia personal de cada alumno y que se traduce en:

  • familiaridad entre todos los miembros de la Comunidad Educativo Pastoral,
  • capacidad de acogida y diálogo,
  • confianza y simpatía hacia el mundo de los niños y los jóvenes.
  • La “presencia-asistencia” animadora de los educadores que:

  • animan sus iniciativas,
  • ofrecen elementos de maduración personal,
  • favorecen experiencias positivas y conductas adecuadas,
  • tienen asumido que el patio es un lugar privilegiado donde nos encontramos con los chicos en un ambiente desenfadado y personal. Es ahí a través de una palabra sencilla y acogedora donde podemos entablar una relación educativa preventiva.
  • La oferta de una experiencia de fe y compromiso, que se caracteriza por:

  • el encuentro con Dios en la vida ordinaria,
  • la celebración de la fe, los sacramentos,
  • la devoción a María Auxiliadora,
  • el sentido de Iglesia,
  • las propuestas de compromiso cristiano,
  • en el cumplimiento del deber,
  • en la proyección solidaria y misionera,
  • en la vida ciudadana.
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